Description
Hijos m�os, la fiesta de la Purificaci�n est� ya a las puertas, y a ella Yo, Luz del mundo, os env�o con la primera l�mpara de la fiesta, que podr� daros llama para todas las otras: el Dec�logo. No hay pecado que Dios no perdone si el pecador est� realmente arrepentido porque s�lo el Bon�simo puede perdonar lo que el hombre no perdona.Pod�is iros. La paz sea con vosotros. Ser� el primer a�o que no voy a verlos encender en la m�a, o que no los encender� yo…. A pesar de tu edad, sigues siendo un ni�o. Encenderemos tambi�n nosotros los cirios. As� se te quitar� esa cara de malhumor. Y vas a ser t� quien los va a encender. Yo? Yo no, Se�or. T� eres la Cabeza de nuestra familia. Te corresponde a ti. Yo soy siempre un cirio encendido, Pedro. Sabes que nac� exactamente el veinticinco de Kisl�u?. Cu�ntas l�mparas encendidas, no?! No se pod�an ni contar… Eran todas las estrellas del cielo…. No me digas! No celebraron tu nacimiento en Nazaret?. No he nacido en Nazaret, sino entre unos muros derruidos, en Bel�n. Veo que Juan ha sabido callar. Juan es muy obediente. Me lo cuentas?… A tu pobre Sim�n. Si no, c�mo me las voy a arreglar para hablar de ti? Los otros saben c�mo hacer, me refiero a tus hermanos y a Sim�n, Bartolom� y Judas de Sim�n. Y… s�, tambi�n Tom�s y Mateo… Pero yo…! pobre Sim�n de Jon�s! Qu� te han ense�ado los peces; qu� el lago? Dos cosas: los peces, a callar y a tener constancia, el lago, a tener coraje y a estar atento a todo. Y qu� me ha ense�ado la barca?: a trabajar duramente sin excusa para ning�n m�sculo y c�mo mantenerse erguido en medio de olas agitadas y con el riesgo de caerse. Estar atento a la Polar, tener mano firme en el tim�n, fuerza., coraje, constancia, atenci�n: esto me ha ense�ado mi pobre vida…. Y te parece poco, Sim�n Pedro? Tienes todo lo que se necesita para ser mi “piedra”. Nada hay que poner, nada hay que quitar. Ser�s el nauta eterno, Sim�n. Y, a quien venga despu�s de ti, le dir�s: ‘tenci�n a la Polar: Jes�s; mano firme al tim�n; fuerza, coraje, constancia, atenci�n, trabajar duramente sin reservas, estar atento a todo, y saber mantenerse erguido en medio de olas agitadas…”. Respecto al silencio: .. venga, hombre, que los peces eso no te lo han ense�ado!. Pero para lo que deber�a saber decir soy m�s mudo que los peces. Tambi�n las gallinas saben ser charlatanas como yo… aPero, dime, Maestro m�o, me vas a dar un hijo tambi�n a m�? Somos ancianos… pero T� dijiste que el Bautista naci� de una anciana… Y ahora has dicho: “Y a quien venga despu�s de ti le dir�s…”. Y qui�n viene despu�s de un hombre sino el que por �l ha sido engendrado?. No, Pedro, y no te apenes por ello. Recuerdas exactamente a tu lago cuando una nube oculta el Sol: de ameno, pasa a estar triste. No, Pedro m�o; no uno, sino mil, diez mil hijos tendr�s, y en todas las naciones … No te acuerdas cuando te dije: “Ser�s pescador de hombres”?. Oh… s�… pero… la idea de un hijo que me llamara “padre” era algo tan agradable!. … Tendr�s tantos, que no los podr�s ni contar; y les dar�s la vida eterna, y los encontrar�s en el Cielo y me los traer�s diciendo: “Son los hijos de tu Pedro y quiero que est�n donde yo estoy”; y Yo te dir� “S�, Pedro; sea como tu quieres, porque t� todo has hecho por m� y Yo todo hago por ti”. Oh, Se�or! dice, pero para dar la vida eterna es necesario persuadir a las almas en orden al bien, y… volvemos al mismo punto: yo no s� hablar. Sabr�s hablar, cuando sea la hora, mejor que Gamaliel.







