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Ah! Mi Amada! �Al Fin Te Alcanc�!

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Description

Cu�nto la amaba! Era joven, pura, c�ndida, como nube en cielo abrile�o. El pastor la miraba con mucho amor, pensando en el mucho bien que pod�a hacerle. Y ella lo abandona…Es que ha pasado, a lo largo del camino que bordea los pastos, un tentador. con un abrigo de mil colores y un cintur�n de oro con cascabeles, melodiosos cual canto de ruise�or, cantando mientras deja caer pu�ados de una sal que brilla en el camino oscuro. Noventa y nueve ovejas miran, pero permanecen donde est�n; la oveja n�mero cien, la m�s joven y estimada, da un salto y desaparece en pos del tentador. El pastor la llama pero va m�s veloz que el viento para tratar de alcanzar al que ha pasado. Para mantenerse durante la carrera, gusta aquella sal, ese le produce un extra�o delirio que la abrasa que hace que los pobres ovejas anhela para las aguas fria de la selva. Y siguiendo el tentador se adentra en el bosque y trepa y baja y cae… una, dos, tres veces; cada vez, siente alrededor de su cuello el legamoso abrazo de los reptiles et sediento, bebe aguas contaminadas; et hambriento, come hierbas brillantes por las repugnantes babas que las cubren. El pastor bueno deja cerradas en lugar seguro a las noventa y nueve fieles y se pone en camino y no se detiene hasta que encuentra huellas de la oveja perdida. �l lo llama en voz alta, pidiendo pidiendo el viento para llevar a su llamado a ella y la ve desde lejos, ebria, atrapada entre las roscas de los reptiles, tan ebria que no se siente nostalgia por el hombre que ama, antes bien lo injuria. Mas embargo, el pastor no se cansa siguiendo sus huellas y llorando cuando los pierde; mechones de lana, pedazos de alma; huellas de sangre, delitos diversos; porquer�as, pruebas de su lujuria, pero �l sigue y alcanza. Ah, te he encontrado, amada! Te he alcanzado! Cu�nto camino he recorrido por ti, para conducirte de nuevo al redil! No agaches la frente humillada. Tu pecado est� sepultado en mi coraz�n. Ninguno lo conocer�, excepto Yo, y te amo. Te defender� de las cr�ticas de los dem�s, te cubrir� con el escudo de mi propia persona contra las piedras de tus acusadores. Ven. Ens��ame tus heridas! Quiero que me las muestres con la confidencia que ten�as conmigo cuando eras pura y me mirabas a m�, pastor y dios tuyo, con mirada inocente. Qu� profundas son! Cu�ntas heridas, cu�ntas vedijas arrancadas, cu�nta sangre! Cu�ntas zarzas! Oh, pobre, peque�a alma ilusa! Dime: Si te perdono, me amar�s todav�a? Dime: Si tiendo a ti mis brazos, vendr�s?…

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Additional information

Weight 0.61 lbs
Dimensions 8.5 × 5.5 × 0.5 in
Author(s)

Lamb Books

Publisher

Lambbooks